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La mononucleosis infecciosa

La mononucleosis infecciosa

La mononucleosis infecciosa

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad vírica, ocasionada por el virus de Epstein-Barr. Es popularmente conocida como “la enfermedad del beso”, dado que generalmente se propaga a través de la saliva, aunque también se puede contagiar al toser, estornudar, o compartir vasos o cubiertos con la persona infectada. La enfermedad al principio puede parecer una gripe, ya que suele iniciarse con fiebre elevada, dolor de garganta e inflamación de los ganglios del cuello.

El periodo de incubación (tiempo que pasa en manifestarse la enfermedad después de haberse contagiado) es variable, pudiendo llegar a pasar entre 4-6 semanas desde el contagio.

Los síntomas pueden llegar a durar entre 1 y 4 semanas, aunque pueden pasar algunos meses hasta el completo restablecimiento del paciente.

La enfermedad afecta por igual a mujeres que a hombres, y aunque se puede dar a cualquier edad, es más frecuente en adolescentes, entre los 15 a 17 años.

SÍNTOMAS

Como ya indicábamos anteriormente, los síntomas más frecuentes de la mononucleosis son la fiebre, dolor de garganta y la inflamación de los ganglios del cuello, aunque también pueden inflamarse los ganglios a nivel axilar y en las ingles.

Además de los anteriores, también es frecuente la presencia de dolores musculares, fatiga, pérdida de apetito, dolor de cabeza, tos, erupciones cutáneas e inflamación del bazo.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de la mononucleosis se debe basar en la anamnesis (consultar si ha habido algún caso de mononucleosis en su ambiente más cercano), exploración física [faringe inflamada, presencia de adenopatías (ganglios) cervicales, esplenomegalia (aumento de tamaño del bazo)], que nos orientarán al diagnóstico.

Se deben realizar análisis de sangre, donde veremos aumento del número de leucocitos (linfocitos).

También se pueden realizar determinaciones específicas, como la prueba de Paul Bunnel (prueba rápida, determinación de anticuerpos heterófilos). Esta prueba comienza a ser positiva a partir de la primera semana de padecer la enfermedad.

TRATAMIENTO

No hay tratamiento específico para la mononucleosis, por lo que el objetivo terapéutico consistirá en el alivio de los síntomas mientras dure la enfermedad.

Para ello, es conveniente que el paciente guarde reposo, no debiendo realizar ejercicio físico durante 4 a 6 semanas.

Se debe aumentar la ingesta de líquidos y se pueden administrar analgésicos-antipiréticos como el paracetamol o el ibuprofeno para combatir la fiebre y el dolor.

PREVENCIÓN

Una de las complicaciones más frecuentemente descritas de la mononucleosis es la rotura espontánea del bazo, lo cual supondría una urgencia médica por lo que ante la aparición de un dolor abdominal intenso en un paciente con mononucleosis, éste debe ser trasladado al hospital de forma inmediata.

En cuanto a las medidas preventivas, no es necesario aislar al paciente, pero dado que se puede producir el contagio hasta pasados varios meses después de haber sufrido la enfermedad, se debe evitar besar y compartir objetos tales como vasos, vajillas o cubiertos con las personas que hayan padecido la enfermedad recientemente.

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