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Trastornos de ansiedad

Trastornos de ansiedad

Trastornos de ansiedad

Hasta una quinta parte de la población puede llegar a tener un trastorno de ansiedad, lo que ha provocado que sean objeto de una mayor atención y no sólo por parte del psiquiatra, sino también del médico de atención primaria. Pero, en paralelo al avance en el conocimiento sobre estos trastornos que se ha producido en las últimas décadas, así como en su terapéutica, se da la paradoja de que un número muy importante de estos enfermos no son diagnosticados y, por lo tanto, no tratados. La ansiedad es el trastorno psiquiátrico de mayor prevalencia en la comunidad. Se presenta en el 15-20% de los pacientes que acuden a la consulta médica.

La ansiedad puede definirse como un mecanismo adaptativo desencadenado ante una situación de peligro, o que es vivenciada como tal por el sujeto, que genera en el organismo una serie de respuestas fisiológicas, cognoscitivas y conductuales, con el fin de producir un estado de activación neurofisiológica de los mecanismos de control cerebrales, aumento del tono simpático a nivel periférico y secreción de hormonas suprarrenales.

Asimismo, aparece un sentimiento subjetivo de incomodidad que puede ir de la inquietud al pánico, así como sensaciones somáticas de constricción como “de nudo” en garganta, estómago o respiración.

Todos experimentamos ansiedad en mayor o menor medida en nuestra vida cotidiana en situaciones de incertidumbre, como los momentos previos a un examen o cuando algo nos amenaza.

Esta ansiedad normal y adaptativa se convierte en patológica, cuando aparece ante un peligro que no es real o cuando su intensidad y duración son desproporcionados con respecto a la situación que la generó.

Las causas de los trastornos de ansiedad no se conocen completamente, pero es sabido que están implicados, tanto factores fisiológicos como psicológicos. Desde la perspectiva de la fisiología, todos los pensamientos y sentimientos pueden considerarse como el resultado de procesos electroquímicos cerebrales (complejas interacciones entre neurotransmisores y neuromoduladores del cerebro). En términos psicológicos, la ansiedad se contempla como una respuesta a factores ambientales de estrés, tales como la ruptura de una relación significativa o la exposición a un suceso que pone en peligro la vida.

Los síntomas clínicos de la ansiedad se vivencian como intranquilidad, aprensión, temores indefinidos o impaciencia. En casos de mayor gravedad se puede tener una sensación inminente de muerte, temor a enloquecer o perder el control.

Se asocia a una serie de alteraciones en la atención y concentración que deterioran el rendimiento intelectual, en general, y, principalmente, la memoria.

El estado de hipervigilancia que se produce en la ansiedad, activa el sistema nervioso central y periférico, así como el endocrino, generándose unos cambios que se manifiestan en diversos sistemas corporales:

  • Cardiovasculares (taquicardia, palpitaciones, dolor precordial)
  • Respiratorios (suspiros, sensación de falta de aire)
  • Digestivos (sensación de nudo en garganta o estómago)
  • Genitourinarios (urgencia miccional, amenorrea)
  • Neuromusculares (tensión, dolor muscular, temblor, insomnio)
  • Neurovegetativos (sequedad de boca, sudoración)

Se producen en la ansiedad también una serie de alteraciones conductuales que pueden manifestarse como inquietud, incapacidad para estar quieto o movimientos repetitivos.

Clínicamente se describen diferentes tipos de trastorno de ansiedad:

  • Trastorno de pánico
  • Trastorno de ansiedad generalizado
  • Trastorno obsesivo-compulsivo
  • Trastorno por estrés postraumático
  • Fobias

En términos generales, cuando la ansiedad es muy molesta, interfiere con las actividades de la persona y no cesa espontáneamente en el plazo de unos cuantos días, se habla de un trastorno de ansiedad que requiere tratamiento.

TRATAMIENTO

El médico debe explicar al paciente con ansiedad que su enfermedad se debe a una alteración, tanto biológica como fisiológica y que la farmacoterapia y la terapia de conducta suelen ayudar a controlar los síntomas. La psicoterapia de apoyo es una parte integral del tratamiento del proceso ansioso. La terapia individual, grupal y familiar puede ayudar a resolver los problemas relacionados con un trastorno de curso prolongado. Los fármacos como los antidepresivos y las benzodiacepinas, previenen o reducen en gran medida la ansiedad anticipatoria, la evitación fóbica y el número e intensidad de las crisis de angustia. El paciente que sigue un tratamiento farmacológico para mejorar su estado de ansiedad debe cumplir perfectamente los criterios médicos pautados (dosificación, duración del tratamiento). Es fundamental la cumplimentación y adhesión del paciente al tratamiento instaurado.

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