Las alergias

Las alergias

Las alergias

Una vez más, cuando se acerca la primavera, las enfermedades alérgicas vuelven a estar de actualidad. Todos conocemos a alguien que sufre (o sufrimos) los incómodos trastornos que las alergias pueden provocar.

¿QUÉ ES LA ALERGIA?

La alergia es una reacción de hipersensibilidad que se provoca en nuestro organismo ante la exposición a una sustancia, que nuestro cuerpo identifica como “agresora”.

Cuando dicha sustancia, denominada alérgeno, entra en contacto con el sujeto alérgico, su sistema inmunitario se defiende produciendo anticuerpos, que son los responsables de los síntomas alérgicos.

Dichos síntomas pueden variar en función de la sustancia (alérgeno) que nos provoca la reacción alérgica. Los más comunes son los estornudos, secreción nasal, escozor de ojos y lagrimeo, erupciones en la piel acompañadas de picor; aunque también pueden ser más graves, como sucede con el asma (dificultad para respirar, sensación de ahogo, etc.).

Se calcula que, aproximadamente, un 20% de la población española presenta alguna manifestación alérgica, siendo su prevalencia discretamente mayor en mujeres (24%) que en hombres (18%).

Las causas más frecuentes de los procesos alérgicos son la exposición a pólenes, a medicamentos y a ácaros. Les siguen en frecuencia los epitelios de animales, los metales, los alimentos, a hongos, por picaduras de insectos y al látex.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS MÁS FRECUENTES?

En primer lugar destaca como manifestación más frecuente la rinoconjuntivitis (45%), seguida del asma bronquial (25%), la urticaria, la dermatitis y el angioedema (hinchazón de la piel).

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ALERGIA?

Si sospechamos que podemos padecer una enfermedad alérgica, debemos acudir a un especialista, quien después de valorar los síntomas determinará las pruebas a realizar.

Estas pruebas pueden ser cutáneas (colocando extractos líquidos de alérgenos, tras punción o escarificación de la piel), en sangre (para detectar anticuerpos IgE específicos) o de provocación (administrando cantidades progresivamente mayores del supuesto alérgeno, y controlar la posible reacción)..

TRATAMIENTO

Lo primero, y más importante, es evitar la exposición a la sustancia que nos provoca la alergia. Con ello, conseguiremos evitar o disminuir los episodios alérgicos.

En segundo lugar, estarían los fármacos antihistamínicos. Estos medicamentos están encaminados a bloquear la acción de la histamina, lo que produce la disminución de los síntomas alérgicos.

Otra opción es el empleo de corticoides. Se pueden emplear por vía oral, parenteral, tópica o inhalatoria. Su uso debe estar siempre indicado y controlado por un médico, sobre todo si se emplea la vía oral o parenteral, dado que no están exentos de efectos secundarios.

Por último, se puede realizar la terapia desensibilizante. Ésta consiste en la administración del alergeno en cantidades paulatinamente crecientes, normalmente por vía inyectable (son las mal llamadas “vacunas”), con el fin de que el organismo se acostumbre a la presencia del alérgeno, y no desencadene la reacción alérgica.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Es importante, cuando convivimos con un paciente alérgico, tomar una serie de medidas con objeto de evitar o disminuir las reacciones alérgicas.

En casa, conviene hacer la limpieza mediante el empleo de paños húmedos o aspiradores con filtros especiales, evitando sacudir alfombras, cortinas, etc.

También se debe evitar que el paciente alérgico esté presente durante la limpieza.

Debemos cambiar las sábanas con frecuencia, evitando tener en el dormitorio alfombras, moquetas, peluches, etc., con objeto de evitar que se acumulen polvo y ácaros en la habitación.

Igualmente, se debe evitar tener plantas en el dormitorio, y en el caso de tener animales, evitar que entren en el mismo.

Se debe evitar fumar, los ambientes con humo y el empleo de aerosoles y perfumes con olores fuertes.

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